Hablamos casi cada semana. Nos mandamos audios, fotos del perro, memes y un «a ver si quedamos». Y llevamos meses sin vernos.
No me refiero a gente que vive lejos. Hablo de personas que están a veinte o treinta minutos en coche, que me quieren y a las que quiero. Aun así, volver a quedar con amigos se ha convertido en una odisea.
Hace unos días, alguien muy cercano me contó que se acerca su cumpleaños y no sabe con quién quedar. Tiene amigos, y de los buenos. Habla con ellos por teléfono. Pero cada uno va a lo suyo, y juntar dos agendas parece más complicado que organizar una boda.
Me dio una pena enorme. Y me di cuenta de que la soledad no siempre tiene pinta de soledad: a veces tiene veinte contactos y ningún plan.
Antes llamabas al fijo de casa, quedabas en un sitio, te tomabas algo, mirabas a los ojos, te dabas dos besos y un abrazo. Yo, como psicóloga, creo que por el camino hemos dejado algo importante, y lo veo en consulta. Los datos apuntan en la misma dirección: cuanto más sustituimos el encuentro por la pantalla, peor nos sentimos.
Esto no va de culpables
Nadie lo hace con mala intención. Vamos cansados, con trabajo, hijos, cuidados y el dinero justo. Además, el móvil nos da una sensación muy convincente de estar presentes: contestas un mensaje en dos minutos y sientes que has cumplido.
Y algo hace, claro. Mantiene el hilo. Pero el hilo no es el vínculo, igual que una foto de la playa no es el mar.
Por eso no escribo esto para señalar a nadie. Lo escribo para que nos demos cuenta de lo que estamos cambiando sin habernos sentado a decidirlo.
La soledad no es cosa de gente «rara»
En junio de 2025, la Comisión de la OMS sobre Conexión Social publicó su primer informe mundial. Estima que una de cada seis personas en el mundo sufre soledad y que esta se asocia a más de 871.000 muertes al año, unas cien cada hora.
La OMS define la soledad como la distancia entre los vínculos que deseamos y los que tenemos. Por eso se puede estar rodeada de contactos y sentirla igual. Además, las personas que se sienten solas tienen el doble de probabilidades de sufrir depresión.
Lo que más me llama la atención es que el informe señala, entre los factores de riesgo, las tecnologías digitales. No dice que el móvil sea el enemigo. Dice que debemos vigilar que refuerce la conexión humana en lugar de debilitarla.
Y ahí estamos. Si la OMS lo trata como una prioridad de salud pública, yo puedo tratarlo como una prioridad en mi agenda.
Lo que se pierde cuando todo pasa por el móvil
Hay estudios que respaldan lo que muchas intuimos. Uno publicado en 2024 en Computers in Human Behavior Reports aprovechó la pandemia como experimento natural para comparar la interacción virtual con la presencial. Las dos mejoraban el bienestar, pero los beneficios de las quedadas cara a cara superaban de forma consistente a los de cualquier sustituto virtual.
Esto no significa que llamar o escribir no sirva. Sirve, y mucho, para mantener el vínculo y para organizarse. Lo que no parece funcionar es que el teléfono sustituya por completo a los encuentros.
Luego está el cuerpo. En un estudio con 404 adultos sanos, publicado en Psychological Science en 2015, los abrazos explicaban un tercio del efecto protector del apoyo social frente al estrés. Los autores señalan que puede deberse al contacto físico o a que el abrazo es una señal de cercanía. En cualquier caso, un audio no da abrazos.
Ninguna pantalla sostiene un silencio compartido, una mirada o una mano en el hombro. Eso, de momento, solo ocurre en persona.
El reto: volver a quedar con amigos, en «petit comité»
He decidido hacer algo en vez de quejarme. Se me ocurrió hace unos días y suena muy sencillo: volver a quedar con la gente que vive cerca, en petit comité, durante ocho semanas.
Estas son las reglas. Cámbialas sin miedo, que son mías:
- Haz tu lista. Personas que vivan a veinte o treinta minutos de ti y a las que te apetezca ver.
- Quedas en petit comité. Una persona, o dos como mucho. Nada de grandes quedadas de grupo: poca gente y una conversación sin prisa.
- Una o dos veces por semana, desde el lunes 26 de octubre hasta el domingo 20 de diciembre.
- Planes sencillos. Un paseo, un café o una comida en casa. Lo gratis cuenta, y mucho.
- La llamada sirve para poner fecha. Si dura más de tres minutos, la termino con un «¿qué día te viene bien?».
- Cuéntalo si quieres, con el hashtag #VolvemosAVernos. Y si prefieres hacerlo en silencio, también vale.
Cuando te dicen «ahora no puedo»
Algunas personas cancelarán. Otras dirán «ya veremos» o «cuando pase el invierno», y los planes se quedarán en el aire. No lo tomes como un rechazo: cada cual atraviesa su momento, con su cansancio y su dinero.
Haz una propuesta concreta, con día, hora y sitio. «El sábado a las once, en tal sitio» funciona mucho mejor que «a ver cuándo quedamos». Si te dicen que no, ofrece una segunda opción y, si tampoco, sigue con la siguiente persona de tu lista.
Dicho esto, fijarte en quién propone y quién no también te da información. No sirve para castigar a nadie, sino para decidir dónde pones tu energía, que es limitada.
Si te cuesta salir de casa
Este reto no es un examen ni un tratamiento. Si estás pasando por una depresión, tienes ansiedad social o cuidas a alguien las veinticuatro horas, empieza por una sola persona y por media hora. Una visita en tu casa cuenta igual.
Y si llevas tiempo sin ganas de ver a nadie, o la soledad te pesa demasiado, no es falta de voluntad. Puede ser un buen momento para hablarlo con un profesional. Pedir ayuda también es una forma de volver a conectar.
Quién se apunta
No sé cuánta gente va a seguir este reto, y no pasa nada. Yo voy a quedar con las personas que quiero, mirándolas a los ojos, aunque sea con un café frío entre las manos.
Si te apuntas a volver a quedar con amigos, cuéntamelo por mensaje o con el hashtag. Y si hoy no te apetece apuntarte a nada, hazme un favor: llama a alguien que viva cerca y ponle fecha. Solo eso.
Porque estar juntos no se arregla con más mensajes. Se arregla apareciendo.
Si este tema te preocupa tanto como a mí, comparte este post con esa persona a la que llevas meses sin ver. Y de paso, ponle fecha. ☺️
Referencias
World Health Organization (2025). From Loneliness to Social Connection: A Global Priority for Health, Well-being and Development. Informe de la Comisión de la OMS sobre Conexión Social, presentado el 30 de junio de 2025. https://www.who.int/news/item/30-06-2025-social-connection-linked-to-improved-heath-and-reduced-risk-of-early-death
Cohen, S., Janicki-Deverts, D., Turner, R. B., & Doyle, W. J. (2015). Does hugging provide stress-buffering social support? A study of susceptibility to upper respiratory infection and illness. Psychological Science, 26(2), 135–147. https://doi.org/10.1177/0956797614559284
Liang, N., Grayson, S. J., Kussman, M. A., Mildner, J. N., & Tamir, D. I. (2024). In-person and virtual social interactions improve well-being during the COVID-19 pandemic. Computers in Human Behavior Reports, 15, 100455. https://doi.org/10.1016/j.chbr.2024.100455
Si me necesitas, silba. ♥️💜♥️
Ana Camacho Vidal-Abarca
Psicóloga General Sanitaria · CV15735
Kairós Psicología
Comentarios recientes