Relaciones difíciles y dependencia emocional
Hay relaciones que se vuelven difíciles no porque falte amor, sino porque el vínculo deja de ser un lugar seguro. Relaciones donde cuesta hablar de lo que duele, expresar una necesidad o poner un límite sin que aparezca conflicto, culpa o distancia.
En este tipo de vínculos, cuando una persona intenta explicar cómo se siente, la conversación puede girar rápidamente hacia la defensiva, el reproche o el malestar del otro. El foco se desplaza y ya no hay espacio para lo que una necesita expresar, sino para calmar, justificar o evitar que la situación empeore.
Con el tiempo, muchas personas aprenden a callarse para no discutir, a minimizar lo que sienten o a adaptarse emocionalmente para sostener la relación. Aparece entonces una profunda soledad emocional: se está en pareja, pero no acompañada; se comparte la vida, pero no lo que pasa por dentro.
La dependencia emocional no tiene que ver con debilidad, sino con el miedo a perder el vínculo y con la dificultad para sentirse segura fuera de él. A menudo se mezcla el amor con la ansiedad, el cuidado con la renuncia y el vínculo con el sacrificio personal.
En terapia trabajamos para comprender estas dinámicas, recuperar la propia voz, aprender a expresar necesidades sin culpa y construir relaciones más equilibradas, donde haya espacio para ambas personas y para el cuidado mutuo.