Duelo

El duelo no es solo tristeza. Es desorientación, cansancio, rabia, vacío, miedo, recuerdos que llegan sin avisar, momentos de calma que luego duelen, o la sensación extraña de que la vida sigue pero tú no estás del todo dentro.

El duelo no tiene un ritmo lineal. No se supera en fases ordenadas ni desaparece por entenderlo. Es un proceso que toca el cuerpo, la identidad, los vínculos y la forma en que ves el mundo después de una pérdida importante.

Hay duelos que duelen sin descanso. Hay otros que se congelan. Y hay duelos que, por su historia o por el tipo de relación, se vuelven complicados, enredados o imposibles de colocar del todo.

En terapia trabajamos:

• Pérdidas recientes o antiguas

• Duelos no resueltos

• Duelos congelados

• Culpa, rabia o ambivalencia

• Duelos por relaciones, etapas vitales o vínculos

• Pérdidas traumáticas

• Duelos anticipados

• Dificultades para recordarse en el propio cuerpo después de la pérdida

La terapia del duelo no busca “pasar página”. Busca espacio, sostén e integración. Permitir que puedas entender qué significó esa persona, ese vínculo o esa etapa… y que tu mundo interno pueda recolocarse sin exigencias.

A veces trabajamos con narrativa, otras con regulación emocional, otras con trauma y apego, y cuando es adecuado, con EMDR para desbloquear lo que quedó atrapado en el momento de la pérdida.

“Lo que fue hogar nunca desaparece: cambia de sitio.”